El Acuerdo de París cumple diez años como el principal marco global frente al cambio climático y marca el rumbo de la acción climática internacional.

Qué es el Acuerdo de París y por qué marcó un punto de inflexión
El pacto climático de París estableció un marco global para limitar el aumento de la temperatura media mundial por debajo de los 2 °C, con esfuerzos orientados a no superar 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales. Este objetivo colocó la ciencia climática en el centro de la toma de decisiones políticas.
El acuerdo impulsó compromisos nacionales de reducción de emisiones, conocidos como NDC, junto con mecanismos de transparencia, seguimiento y revisión periódica. Cada país definió sus metas según su contexto, pero bajo un objetivo compartido y medible.
El acuerdo entró en vigor en 2016 tras su ratificación por países que concentraban más del 50 % de las emisiones globales. A pesar de tensiones políticas y retiros temporales, como el caso de Estados Unidos, el Acuerdo de París mantuvo su vigencia como referencia climática mundial.
Avances logrados en la primera década
Durante los últimos diez años, el acuerdo impulsó un crecimiento histórico de las energías renovables. La inversión en energía solar y eólica superó ampliamente a la destinada a combustibles fósiles, acelerando la transición energética global.
Varios países lograron que la generación combinada de energía solar y eólica supere al carbón en determinados periodos del año. Esta tendencia consolidó un cambio estructural en los sistemas energéticos y redujo la dependencia de fuentes altamente contaminantes.
Límites y desafíos que persisten a diez años del Acuerdo de París
A pesar de los avances, los compromisos actuales no alcanzan para cumplir los objetivos de temperatura. Las proyecciones indican un posible calentamiento superior a 1,5 °C y cercano a 2,5 °C si los países no refuerzan sus metas.
Las emisiones globales continúan en aumento en varias economías. La falta de continuidad política en algunos países clave y la distancia entre compromisos y acciones reales profundizan esta brecha climática. La financiación climática sigue siendo insuficiente, especialmente para los países en desarrollo. Además, el carácter no punitivo del acuerdo limita su capacidad
El rol de las empresas y el aporte de Petramás frente al Acuerdo de París
El futuro del Acuerdo de París depende en gran medida de la acción concreta de gobiernos, ciudades y empresas. La próxima década exige acelerar la reducción de emisiones y fortalecer soluciones sostenibles desde el sector privado.
En este contexto, empresas como Petramás demuestran cómo la gestión adecuada de residuos contribuye directamente a los objetivos del pacto. A través de rellenos sanitarios modernos, la empresa reduce emisiones de metano y genera energía renovable a partir de residuos sólidos.
Estas acciones refuerzan la economía circular y aportan a la mitigación del cambio climático desde el ámbito local. El compromiso empresarial con soluciones ambientales concretas se convierte en un pilar clave para que el Acuerdo de París trascienda los compromisos y logre impactos reales.
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